![]() |
| Marzo |
Aunque el calendario romano fue sustituido por los días de la semana modernos alrededor del siglo III, los idus se siguieron usando coloquialmente como referencia durante los siguientes siglos.
Shakespeare en su obra Julio César, citaba al escribir la famosa frase: ¡Cuídate de los idus de marzo!.
Los idus de marzo, es una novela de Thornton Wilder, escritor stadounidense, tres veces ganador del premio Pulitzer.
Monseñor Carlo María Viganó acaba de ser nombrado, en forma sorpresiva, nuncio de la Santa Sede en EE UU. No esta demás mencionar que monseñor Viganó, puso en conocimiento del papa Benedicto XVI, las corruptelas en el Vaticano.
El pasado mes de febrero, se divulgó algunos de los extractos de las cartas que dirigió en marzo de 2011, al mismísimo papa de Roma. En una de ellas, el arzobispo alertaba de manera genérica a Benedicto XVI de las numerosas corruptelas que había visto tras asumir el cargo en 2009, lo que ya de por sí resultaba algo inquietante.
Pero en otras Viganó era mucho más concreto al afirmar que las contratas vaticanas se hacían siempre con las mismas empresas y al doble de coste que las de fuera, lo que daba a entender que hay algunas empresas que están dentro del Vaticano. Según el arzobispo no solo no existía transparencia alguna en la gestión de las contratas de construcción y de ingeniería, sino que además los miembros del Comité de Finanzas y Gestión, actuaban más de acuerdo con sus propios intereses que con los nuestros (sic) .
Federico Lombardi, portavoz del Vaticano, cuando anunció la sorpresiva función que desempeñara en adelante monseñor Viganó, recalco que no es un castigo ni una huida, sino que es una prueba indudable de estima y confianza por parte del Papa.
Ni siquiera el Vaticano parece haber quedado al margen de la mundana tradición, tan arraigada por estas tierras, de pescar comisiones en las aguas revueltas de la corrupción.
La receta de corrupción que impusieron el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y laOrganización Mundial de Comercio, tuvo la fuerza de llegar, tocar y abrir las puertas infranqueables del silencio y la oscuridad.
El pasado mes de febrero, se divulgó algunos de los extractos de las cartas que dirigió en marzo de 2011, al mismísimo papa de Roma. En una de ellas, el arzobispo alertaba de manera genérica a Benedicto XVI de las numerosas corruptelas que había visto tras asumir el cargo en 2009, lo que ya de por sí resultaba algo inquietante.
Pero en otras Viganó era mucho más concreto al afirmar que las contratas vaticanas se hacían siempre con las mismas empresas y al doble de coste que las de fuera, lo que daba a entender que hay algunas empresas que están dentro del Vaticano. Según el arzobispo no solo no existía transparencia alguna en la gestión de las contratas de construcción y de ingeniería, sino que además los miembros del Comité de Finanzas y Gestión, actuaban más de acuerdo con sus propios intereses que con los nuestros (sic) .
Federico Lombardi, portavoz del Vaticano, cuando anunció la sorpresiva función que desempeñara en adelante monseñor Viganó, recalco que no es un castigo ni una huida, sino que es una prueba indudable de estima y confianza por parte del Papa.
Ni siquiera el Vaticano parece haber quedado al margen de la mundana tradición, tan arraigada por estas tierras, de pescar comisiones en las aguas revueltas de la corrupción.
La receta de corrupción que impusieron el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y laOrganización Mundial de Comercio, tuvo la fuerza de llegar, tocar y abrir las puertas infranqueables del silencio y la oscuridad.











































