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martes, 17 de julio de 2012

¿Otra vez Andrés?

con la misma estupidez


¿Otra vez Andrés con la misma estupidez?, sería una mejor respuesta que pueden dar los rusos a la coalición de los países imperiales en su intento fallido de obtener la Resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para invadir Siria como lo hicieron en Yugoslavia, Irak y Libia.
Siria es un país del Oriente Medio, en la orilla oriental del mar Mediterráneo, que comparte fronteras con Turquía por el norte, Iraq por el este, Israel y Jordania al sur, y Líbano por el oeste. Siria es un estado miembro de la Liga Árabe, y de la Organización de las Naciones Unidas.
Siria es una república desde 1963. En 1973 se aprobó en referéndum la Constitución que define a Siria como República Democrática, Popular y Socialista, basada, entre otros, en el socialismo árabe, los principios de igualdad ante la ley, libertad religiosa y propiedad privada. En 2012 se aprobó una nueva Constitución.
La economía de Siria está basada en la extracción de petróleo, también posee reservas de gas natural, sal gema y fosfatos.
Una vez derrocado el gobierno socialista de Gadaffi en Libia, los países imperiales occidentales, apuntaron su interés en derrocar otro gobierno socialista árabe. Para lograr su propósito y a la vez, aprovechar la riqueza de energía en en Siria, los imperiales, replicaron su estrategia utilizada en Libia, promovieron la guerra civil en Siria con la misma organización que años atrás estuvieron del lado de Ossama Bin Laden, el archi enemigo de los yanquis.
En 1999, se efectuó la operación militar de la OTAN en la antigua Yugoslavia. 
En 2004, nuevamente la OTAN entra en acción en Irak. 
Y como dicen que en la repetición esta el gusto, en 2011, la OTAN volvió a actuar en Libia. 
Tal como lo hicieron en el caso de Yugoslavia, Irak y Libia, nuevamente acudieron al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para obtener la Resolución de la intervención de la OTAN. Pero estos países occidentales y cristianos, no tuvieron en consideración que Rusia, había superado el caos interno creado con la caída del Muro de Berlín y la desaparición del Pacto de Varsovia. 
En esta oportunidad, los rusos se opusieron a la invasión armada de Siria. No cometieron el error de abstenerse como lo hicieron en el caso libio y que ahora, el mismo presidente ruso Putin califica como un error catastrófico. 
Los mass media occidentales, en su intento de ganarse la opinión de la población mundial publican imágenes sangrientas de la guerra civil en Siria e informan que el apoyo ruso al actual gobierno sirio, se funda en la venta millonaria de armas y en mantener la base militar rusa en Siria.
Para aclarar un poco las aguas turbias que promueven los analistas políticos occidentales, el comentarista político ruso Konstantin von Egger, explica las razones de fondo, que publica la BBC Mundo:
"Al apoyar a Damasco, el Kremlin le dice al mundo, que ni la ONU ni ningún otro cuerpo o grupo de países tiene derecho a decir quién debe o no gobernar un país. Si se mira la crisis siria desde este ángulo, muchas de los inexplicables actitudes en Moscú empezarían a cobrar sentido." 
Moscú no cree más en el discurso humanitario de los defensores de la democracia y la libertad mundial.
Moscú ve en este discurso altruista, una estrategia utilizada en el pasado que ocultó los verdaderos intereses de estos países occidentales, y por añadidura, cristianos.
Un alto diplomático ruso recientemente afirmó: "No podemos prevenir que lo intenten. Pero no les volveremos a dar la cobertura de una resolución de la ONU".