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viernes, 6 de julio de 2012

Improntas.




huellas profundas http://loboviejoverde.blogspot.com


Lobo no tenía prisa por llegar al destino que no conocía, sentado sobre la arena, miraba el ir y venir de las olas, escuchaba el sonido que producen las olas sobre la arena, aspiraba profundamente el olor del mar para atenuar su actividad cerebral, eliminar los estímulos sensoriales, la luz, el sonido, el tacto, incluso la fuerza de la gravedad, sentir la experiencia sensorial llamada flotación. 


Lobo adquirió la costumbre de examinar antiguos sucesos con cuidado, en esos momentos de reflexión profunda, su mente recibía un destello que le revelaba la realidad misma del presente y no el recuerdo del pasado en todas las formas que pudo ocurrir, deshojó el pasado de todas esas capas emocionales, hasta que solo sea dolor o placer.
 
Para Lobo, el presente significaba sentir dolor o placer y como todo ser humano evitaba el dolor y seguía intuitivamente el impulso natural de buscar placer para su cuerpo, mente y espíritu. Él sabía que el dolor en el pasado es un enojo, en el presente una ofensa y en el futuro una ansiedad: por eso, Lobo siempre enfrentó y resolvió el dolor en el presente, él sabía que no era saludable, la acumulación de enojo, ansiedad, culpa y depresión. 


Lobo no quería sufrir, se esforzaba en llegar a la verdad de la realidad, concentrar la atención en sus sentimientos, entenderlos, porque cuanto más sufrimiento sentía, más cómodo estaba con el dolor y entonces podía apartarlo para poder sentir otras emociones placenteras, sentir su libertad, comprender las emociones ajenas, como el odio y la desconfianza, no culpar y perdonar. 

En esos días Lobo pudo hablar con su ser interior, seguir las huellas de sus emociones hasta el origen y encontrarse con su ser original; en lo más hondo de su espíritu, allí donde la impronta está sepultada por las experiencias que tuvo en los miles de años de existencia, allí donde se encuentran los valores humanos más verdaderos, Lobo solo encontró amor y paz, belleza y armonía, confianza en la verdad.